Un Año, Un Paso MÁS...

Cuando llega el momento de tu cumpleaños, siempre (o en la mayor parte de los casos) hay celebración y disfrute. Sin embargo, esto no es lo único que me gustaría hacer en este día. Quise dedicar unos momentos a la reflexión de mi pasado año y compartir sólo algunas de las cosas vividas.
EL PASADO AÑO HA SIDO UNO DE LOS AÑOS MÁS DUROS Y DIFÍCILES EN TODA MI VIDA, PERO EL DE MAYOR PROFUNDIDAD, MADUREZ Y CRECIMIENTO…
El comienzo del año fue como si de pronto la vida se convirtiera en un laberinto y llegaras al final del camino. Y en ese momento en el que vas a buscar el mapa que no has mirado en los pasados meses (quizás años), te das cuenta que lo dejaste en algún lugar y ni siquiera sabes dónde…
Pues una aproximación a esto fue el comienzo del pasado año. No fue un año en el espacio sino que estuvo enlazado a los demás y el cúmulo de ignorar aspectos personales me obligó a ponerme cara a cara con las decisiones más difíciles y controversiales de mi vida. Tuve que tomar decisiones no basadas en las emociones ni circunstancias del momento sino en los sueños y metas establecidos con anterioridad. Pero ¿Cuáles eran mis sueños y metas? ¿Estaba claro a dónde quería llegar? Estas fueron algunas de las preguntas que surgieron en este momento. Fue necesario (RE)definir metas, sueños y propósito de mi vida. No obstante, mi mayor enemigo lo era el espejo y todo lo que había en el. Mostraba mi debilidad e impotencia ante las circunstancias y hacía necesaria la búsqueda de mi esencia, que al parecer, se había quedado junto al mapa del laberinto. Esto solo fue parte del año, pero la enseñanza que brindó a mi vida, fue de grandes proporciones.
Lo mejor de todo es que hoy, cuando miro atrás, puedo decir que tomé las decisiones correctas basadas en las motivaciones correctas. Y lo que parecía el final del camino, solo era que estaban oscuras las salidas, y el mapa no se había perdido, estaba ahí, había que seguir buscando.
Te miento si te digo que fue sencillo, pues no… Fue duro y se derramaron lágrimas. Pero te mentiría aun más si te digo que salí sólo de mi encrucijada. Sólo me metí, por confiar en mi sabiduría y en mi conocimiento. Pero el amor de Dios y su fidelidad para conmigo me mostraron el camino que debía atravesar. (OJO: Dios no tomó el camino por mí, solo me guió. Es necesario reconocer que nuestros descuidos y decisiones tienen consecuencias). En fin de cuentas te sugiero que continuamente te evalúes y tengas establecidas metas que puedan ser el norte de tu vida. Este será el principio para no basar tu peregrinar por la vida en las emociones. Pero por sobre todas las cosas, cuenta con Dios en todo momento. Si lo haces el eje de tú vida, vendrán momentos duros, pero tendrás la capacidad de atravesarlos porque sabrás quien eres, hacia donde te diriges y que caminas con tu mayor apoyo y sustento, DIOS…
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